Mi mujer me dijo que me estoy comunicando mejor. Más claro, más completo, más fácil de seguir. Y la razón — la parte que todavía me hace reír — es el prompting.

No me propuse ser mejor pareja. Me propuse sacarle mejores respuestas a una máquina. Lo primero fue un efecto secundario de lo segundo.


El hecho que venía ignorando

Esto es lo que el prompting me obligó a confrontar: mi mente no se puede leer.

Obvio, ¿no? Pero yo vivía como si no lo fuera. Le pasaba a alguien media idea y esperaba que le llegara la idea entera — porque me conoce, porque tenemos historia, porque seguro el contexto ya estaba ahí.

No estaba. Yo estaba asumiendo que estaba.

(Quédate con esa palabra. Asumir.)


Por qué asumimos — y por qué es una trampa

La suposición viene de la memoria. La otra persona me conoce, entonces confío en que el contexto ya está cargado. Y a veces lo está. Piensa en tu amigo de toda la vida — no le explicas todo, con media frase ya está asintiendo.

Pero esa es la excepción, no la regla. La mayoría del tiempo el contexto no es compartido. Solo se siente compartido porque en tu cabeza está vívido.

Asumir es una apuesta. Y es más grande de lo que creemos.


La IA no finge conocerte

Aquí es donde la IA me dio la lección clara — porque la IA nunca finge el contexto.

Cuando el contexto no está claro, la IA no adivina en silencio esperando que no te des cuenta. Asume lo que su propio conocimiento le sugiere — y tú ves, en tiempo real, la brecha entre lo que querías decir y lo que de verdad dijiste. El resultado es tan bueno como la claridad con la que le pediste.

Hablar con una IA es como conocer a alguien por primera o segunda vez. No hay historia de la que agarrarse. Te toca decirlo todo: el objetivo, las restricciones, esa parte que crees demasiado obvia para mencionar. Sobre todo esa.

Hay maneras de darle a la IA una memoria persistente para dejar de repetirte. Pero esa es historia para otro artículo.


La habilidad se me coló al día a día

Cuando empecé a decir lo "obvio" — el contexto, la intención, eso que asumía que estaba claro — mejoraron mis prompts. Y después mejoraron mis conversaciones.

Resulta que la acción era la misma. Di la parte que normalmente se calla. No hagas que el otro reconstruya lo que está en tu cabeza. Cierra tú la brecha en vez de apostar a que la van a cruzar por ti.

Fui buscando mejores resultados de una herramienta. Lo que encontré fue que me entendieran — mi mujer, un cliente, un colega leyendo un email.

Ese es el rebote que no vi venir. Y es con el que me quedo.

La solución nunca fueron mejores palabras. Fue recordar que nadie puede leerte la mente — ni la IA, ni la persona que tienes enfrente. Así que intenta dejar de asumir que sí pueden. Di esa parte que crees demasiado obvia para decir. Y ya me contarás cómo te va.

Hecho en conjunto con Claude (Anthropic) mi colaborador de ideas  ·  Jun 2026